Quiero comenzar por agradecer como
corresponde a ACDE y al Colegio de Contadores,
Economistas y Administradores del Uruguay, entidades
con las que he tenido la oportunidad de realizar
muchas actividades de las cuales guardo muy buenos
recuerdos por cierto y en las que, como es natural,
tengo muchísimos amigos. Pero les quiero agradecer
a ustedes especialmente la presencia en este evento,
en esta jornada de trabajo, que nos permitirá
compartir inquietudes, características de la
conducción económica del actual gobierno.
Hemos concebido esta presentación como una
evolución de aspectos conceptuales y generales -y
por eso hablamos en este primer punto de
estrategias- hacia los rasgos más específicos y
concretos de la política económica. Por eso haré
una presentación sobre lo que podríamos llamar el
gran rumbo de esta conducción económica, la gran
orientación, la estrategia, como aquí se señala.
Luego Mario (Bergara) va a poner el acento en un
aspecto fundamental de la misma, un aspecto que a
nuestro juicio es el rasgo diferenciador fundamental
de esta propuesta, que son las reformas
estructurales e institucionales. Fernando (Lorenzo)
pondrá el acento en los aspectos de la
macroeconomía y fundamentalmente cómo irán
evolucionando durante el desarrollo de este período
de gobierno. En la medida que un presupuesto es la
expresión financiera de una política, retomará
esos aspectos Carlos Viera para compartir con
ustedes algunos lineamientos fundamentales en
materia de la configuración o elaboración
presupuestal. Y finalmente Walter (Cancela) va a
profundizar en una herramienta fundamental de la
política económica, como es la política monetaria
del gobierno, de modo de tener una percepción
clara, específica, de cómo se está administrando
este instrumento y cuáles son las perspectivas de
futuro al respecto.
¿Qué es una estrategia?, podríamos comenzar
por preguntarnos. Pero creo que antes de contestar
qué es una estrategia tenemos que responder hacia
dónde vamos, porque las estrategias se ponen en
práctica para alcanzar determinadas finalidades.
Por eso quiero ahora referirme especialmente a la
exposición que nos acaba de hacer el presidente de
ACDE, reiterando por otra parte conceptos de un
documento que la Asociación elaboró y presentó el
año pasado en octubre de 2004, si no recuerdo mal.
Es un documento que apoyamos explícitamente junto
con nuestro presidente de la República en aquella
oportunidad y que refiere con mucho énfasis a los
aspectos relativos a la pobreza, la exclusión, la
marginalidad, la desigualdad, que lamentablemente
han aumentado tanto en los últimos años en neutro
país.
Y comienzo por recordar y compartir esa
preocupación porque quiero proponerles precisamente
que nos basemos en un concepto integral de
desarrollo como objetivo fundamental de esta
conducción económica. Un concepto que no es
novedoso pero que, sin embargo, cayó en el olvido
durante muchas décadas. Un concepto que aquellos
grandes responsables de la creación de pensamiento
económico autónomo en América Latina, con Raúl
Previch a la cabeza, comenzaron a exponer a mediados
del siglo pasado. Ese concepto que pone en un pie de
igualdad y articuladas tanto a la política
económica como a la política social y que no
admite que la política social sea algo subordinado
a la política económica. Por el contrario, postula
la generación simultánea de ambas y rechaza el
concepto de que la política social es apenas un
correctivo para enmendar los errores cometidos por
la política económica. Nosotros queremos partir de
ese objetivo, porque para nosotros es tan importante
crecer como hacer justicia en este país. Es más,
queremos crecer haciendo justicia, queremos crecer
para hacer justicia.
Por eso proponemos un objetivo de crecimiento
sostenido, que en sus detalles ya tendremos
oportunidad de compartir con ustedes, pero al
servicio de la mejora en la calidad de vida de todos
los uruguayos, especialmente de aquellos que han
sufrido pobreza, marginalidad, exclusión,
desigualdad. Lo cual significa dos cosas. Significa
por un lado empezar a mejorar estructuralmente las
condiciones de salud, de educación, de vivienda, de
seguridad social, pero también significa, junto a
este objetivo fundamental ir generando equidad de
oportunidades en la vida para todos los seres
humanos que componen nuestra sociedad. Finalidad
más difícil de lograr pero finalidad clara del
gobierno actual, finalidad estratégica del gobierno
actual.
Por eso quiero partir de estos objetivos,
recordando además que la gran polea de transmisión
de pobreza y desigualdad en este país han sido los
problemas de desempleo. Problemas de cantidad y
calidad del empleo. No sólo se trata de haber
tenido una cantidad insuficiente de puestos de
trabajo respecto de las necesidades de la sociedad
uruguaya, también se trata de que en gran medida
esas oportunidades fueron de muy baja calidad, por
precariedad, por subempleo, por retribución indigna
del esfuerzo de nuestros compatriotas en el trabajo.
Ahora sí podemos preguntarnos qué es una
estrategia porque si esto porque si esto es lo que
queremos lograr, ¿cómo nos aproximamos
estratégicamente a esos objetivos?
Una primera definición muy simple es que una
estrategia es el camino o la trayectoria que se
elige para alcanzar las finalidades que uno se
propone. Camino o trayectoria que puede cambiar.
Caminos o trayectorias que coinciden en alcanzar los
objetivos propuestos pero que pueden avanzar por
senderos diferentes. Ustedes ya estarán percibiendo
que estas opciones serán tantos mayores cuanto un
país disponga de diversas alternativas al respecto.
Y serán tanto menores, cuanto mayores sean las
restricciones que ese país tiene. En otras
palabras: un país tiene menos margen de maniobra
para elegir su estrategia cuando tiene dificultades.
Y la verdad es que el Uruguay tiene una importante
cantidad de dificultades hoy como para señalar que
dispone de un gran margen para elegir su estrategia.
Entonces, partiendo de este reconocimiento de las
limitaciones que comienzan a imponer las
restricciones ya en esta definición quiero
señalarles que tenemos muchas perspectivas para
aproximarnos a la definición de la estrategia. En
economía, una primera perspectiva para aproximarse
a esta definición son las variables económicas que
uno elige para poner el énfasis y para sacarlo
respecto a otras. Esa es una definición
estratégica: en qué variables nos vamos a basar
para alcanzar los objetivos propuestos habida cuenta
de las restricciones que nos afectan.
Otra perspectiva: el tiempo. ¿Cómo vamos a ir
manejando los tiempos? ¿Haremos un gran esfuerzo al
principio o al principio predominarán ciertas
limitaciones y restricciones y apenas vayamos
superándolas el esfuerzo será mayor? ¿Cómo se
ubican los diferentes períodos, fases o etapas de
este esfuerzo desde el punto de vista temporal? Esa
es otra gran definición estratégica.
Este es un país pequeño muy homogéneo pero
tiene regiones, tiene zonas. Entonces: ¿cómo será
nuestro planteo regional del esfuerzo a realizar?
¿En qué zonas, en qué regiones podremos el
esfuerzo? ¿O simplemente haremos un desarrollo
equilibrado de esta conducción económica respecto
a la perspectiva regional? Otra definición
estratégica esencial.
Y dejo para el final, no porque sea menos
importante sino porque la quiero destacar
especialmente: ¿cómo vamos a participar los
diferentes actores de esta sociedad en el esfuerzo a
realizar? ¿Qué papel cumpliremos? ¿Qué
responsabilidades afrontaremos? Una definición
estratégica fundamental. ¿Este gobierno apuntará
a ciertos actores de la sociedad o propondrá una
convocatoria general en la que cada uno tendrá
definida su responsabilidad a cumplir? ¿Este
gobierno apelará al diálogo con todos esos actores
tratando de definir en acuerdo con cada uno el papel
que va a cumplir o simplemente se limitará a
proponer sin diálogo, sin acuerdo, sin búsqueda de
consensos fundamentales?
Son definiciones estratégicas que tenemos que
tener en cuenta.
Permítanme entonces ir repasando cada una de
estas cuatro perspectivas, por supuesto que
rápidamente, sintéticamente.
Tomemos las variables económicas y recordemos
que este es un país que arranca con restricciones
evidentes, provenientes sobre todo de su
endeudamiento público y al mismo tiempo de los
problemas sociales fundamentales que tiene que
resolver.
Yo quisiera que ustedes me permitieran referirme
a cuatro aspectos que a nuestro juicio son
estratégicos: la inversión productiva; la
necesidad de desarrollar el crédito en este país,
sin el cual la inversión es inconcebible; la
necesidad de tener una presión tributaria adecuada
a los fines de crecimiento; y finalmente la
necesidad de un escenario de confianza y
estabilidad, precisamente para que la inversión
avance y progrese.
La necesidad de inversión
La inversión es una variable absolutamente
esencial, no sólo porque es el único camino
posible para invertir el funcionamiento de esa polea
de transmisión de pobreza que ha sido el empleo,
sino porque estamos en un país donde éste es un
gran talón de Aquiles. Un talón de Aquiles
estructural.
Si uno repasa la historia de Uruguay a mediano y
largo plazo se encuentra con que tiene una tasa de
inversión -esto es una inversión bruta interna- en
relación a su producto, estructuralmente baja; una
de las más bajas de América Latina, lo que es
decir porque América Latina en su conjunto es una
región promedialmente de inversión muy baja.
Tenemos entonces que hacer un enorme esfuerzo por
incrementar sustancialmente la inversión y en la
medida en que tenemos una importante restricción de
recursos sabemos desde ya que al menos durante el
transcurso de este período el gran aporte a ese
incremento no lo va a poder hacer el sector
público, lo que no quiere decir que en casos
excepcionales y de necesidad no aporte inversiones
relevantes.
Pero el gran esfuerzo para incrementar la
inversión que necesita el país provendrá
seguramente del sector privado nacional y del
exterior. Por lo tanto, partiendo de este punto de
vista es que tendremos que sacar conclusiones acerca
de la administración de los distintos instrumentos
o herramientas de la política económica.
En este marco el gobierno promoverá un camino de
especialización productiva a altos niveles de
calidad en este país, sabiendo que Uruguay cuenta
con ventajas competitivas evidentes, indiscutibles,
en sectores fundamentales o en complejos
fundamentales, como la agroindustria alimenticia, el
complejo forestal, la gama de servicios enorme que
incluye los transportes, las comunicaciones, los
servicios portuarios, todo lo relativo a las
actividades vinculadas al turismo y sus actividades
conexas, la producción de tecnología de la
información, para manejar algunos conceptos que
demuestran que Uruguay no sólo puede sino que
encuentra en el camino de la especialización
productiva a altos niveles de calidad el sendero
más inteligente para incrementar sustancialmente su
inversión productiva. Y éste es un primer aspecto
de variables estratégicas que iremos abordando a lo
largo de esta mañana.
"Uruguay es un país con un crédito muy
lastimado"
Sin crédito no se puede invertir, en ningún
país del mundo, y Uruguay no es una excepción.
Uruguay hoy es un país con un crédito muy
lastimado, al punto tal que es absolutamente
insuficiente la disponibilidad del mismo a la luz de
las necesidades de inversión que tiene. Aquí hay
un problema de confianza. Es absolutamente
fundamental que los uruguayos nos propongamos
recuperar la confianza perdida a partir de la
profundización de la crisis en 2002 y apuntalar lo
que es una necesidad evidente: la formación de un
mercado de capitales a mediano y largo plazo capaz
de articular la generación de ahorro con el impulso
que necesitamos a la inversión productiva.
Todo ello acompañado por un proceso de
desdolarización que también es absolutamente
fundamental para encarar el futuro de la economía
uruguaya. Por eso en este punto estratégico
fundamental nos proponemos progresar en la
generación de instrumentos y productos financieros
crecientemente en moneda local, porque es la
trayectoria estratégica coherente con el proceso de
desdolarización, que es absolutamente fundamental
para ir encarando con mayores posibilidades de las
herramientas de política económica, los objetivos
que nos hemos propuesto.
"Justicia, eficiencia y coherencia con la
inversión productiva serán los objetivos de la
reforma tributaria"
En tercer lugar, hay un problema de presión
tributaria inadecuada en el país y sobre todo
presión inadecuada en relación al objetivo que nos
interesa promover: el incremento de la inversión
productiva. Por lo tanto la reforma tributaria que
en este momento está iniciando en su estudio el
Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), está,
entre otras, especialmente orientada por esta
finalidad: tener un sistema tributario coherente con
las necesidades de incrementar la inversión
productiva. El nuestro en la actualidad no lo es. Y
no lo es sobre todo porque a partir de su gran
ineficiencia genera castigos muy importantes para la
inversión productiva.
Por eso el diseño de la reforma tributaria no
sólo estará inspirado por la búsqueda de la
justicia, porque digamos que el actual sistema
además de incoherente con la inversión es
profundamente injusto desde el punto de vista de la
distribución del ingreso, y por la eficiencia, que
será otro criterio orientador fundamental para
modificar un sistema que está absolutamente
pletórico de tributos ineficientes, tributos que
complican enormemente las operaciones económicas,
pero que tienen simultáneamente un escaso poder
recaudatorio. Justicia, eficiencia y coherencia con
la inversión productiva serán los objetivos de la
reforma tributaria.
Y finalmente respecto de esta primera perspectiva
estratégica quiero señalarles que se necesita en
el país, obviamente, además de un manejo coherente
de las herramientas de política económica, un
escenario de confianza y estabilidad para el
inversor. Esta confianza y esta estabilidad se
logran con muchas actitudes simultáneas, entre las
cuales quiero destacar especialmente el
establecimiento de reglas claras de juego y el
respeto a las mismas, el compromiso explícito de
respeto a las mismas, el acuerdo con los organismos
internacionales de crédito, de los cuales el país
hoy tiene una fuerte dependencia, acuerdo que es
absolutamente fundamental para generar confianza en
los mercados externos y también en la operación
interna, y precisamente la sustentabilidad, la
sostenibilidad podríamos decir, la solidez que
tenga ese acuerdo en cuanto a su aplicación en la
práctica, tema que abordaremos especialmente
durante el transcurso de la mañana de hoy.
"Uruguay no puede plantearse un desarrollo
sustantivo prescindiendo del crédito
internacional"
Ya tenemos, por suerte para el país, virtuales
acuerdos con todos los organismos multilaterales de
crédito. El país, con un gobierno nuevo, lo logró
yo diría que en un tiempo récord. En los próximos
días, en las próximas semanas estos acuerdos que
llamo virtuales irán a los directorios de los
organismos multilaterales, en primer lugar el Fondo
Monetario Internacional (FMI), enseguida, a las
pocas horas, al directorio del Banco Mundial (BM), y
un poco más adelante al directorio del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) y se convertirán
en acuerdos formales. Ésta es una inyección de
confianza muy grande que el país tendrá que
aprovechar accediendo a los mercados de crédito
voluntarios, de los cuales Uruguay no puede
prescindir.
Así como nosotros decimos que no es posible
progresar en la inversión productiva que precisamos
sin crédito, digamos que Uruguay no puede
plantearse en ningún momento un proceso de
desarrollo sustantivo prescindiendo del crédito
internacional. Este país es un país demasiado
pequeño, demasiado frágil, demasiado vulnerable,
como para pretender desarrollarse sin apoyo
crediticio. Y ya tenemos una primera prueba,
queridos amigos, porque Uruguay realizó una
colocación absolutamente exitosa de deuda en los
mercados voluntarios de créditos hace pocas horas,
entre otras cosas porque ya tiene virtualmente
cerrados todos sus acuerdos con los organismos
multilaterales de crédito, algunas de cuyas
características fundamentales también vamos a
repasar durante el transcurso de este análisis en
la mañana de hoy. También vamos a demostrar que
esos acuerdos son sostenibles, son sólidos y son
coherentes con los objetivos de los cuales estamos
partiendo y particularmente con los objetivos
sociales que persigue este gobierno.
Estas eran las reflexiones que quería hacer en
función o a partir de la consideración de las
variables económicas. Pero también hay un perfil
temporal en esta estrategia y lo primero que tengo
que decir cuando nos proponemos analizar nuestra
estrategia en términos de tiempo es la invitación
a un esfuerzo por concebir este proceso en toda su
dimensión temporal, cediendo a una tentación que
es muy propia de la condición humana, que es la
ansiedad por cumplir rápidamente los objetivos
propuestos. Aquellas finalidades de las cuales yo
partí, finalidades complejas, difíciles si las
hay, son finalidades que no podremos alcanzar en un
corto lapso, son las finalidades del proceso en su
conjunto, del cual a su vez estamos aquí para
analizar la fase correspondiente a este período de
gobierno. Como muchas veces lo he dicho, quizás
todo el período de gobierno, los cinco años del
período de gobierno no alcancen para terminar de
procesar hasta donde nosotros creemos que hay que
llegar todas las reformas estructurales a las cuales
se va a referir Mario y por las que este país está
esperando desde hace tanto tiempo.
Pero refirámonos a este período de gobierno y
digamos que tenemos la obligación de concebirlo en
su conjunto, sabiendo que al principio habrá que
hacer un gran esfuerzo en materia fiscal,
precisamente para hacer sostenibles los acuerdos que
hemos realizado para inyectar confianza para la
inversión y para después, apenas podamos, en una
segunda fase de este período, comenzar a levantar
vuelo hacia los objetivos que están propuestos y de
los cuales hemos partido.
Apuesta a la recomposición y no el aumento del
gasto
Entonces en la primera fase del proceso, en los
primeros años de este gobierno -y lo veremos en
términos de cifras concretas-, el esfuerzo se
traducirá en un resultado fiscal que nos permitirá
hacer el programa sostenible, inyectar la confianza
inicial en la conducción económica y luego, a
partir del crecimiento, la estabilidad, el
incremento en el nivel de actividad, poder ir
logrando las metas más complejas, más profundas
que nos hemos planteado. Por eso es que en esa
primera fase no habrá muchas posibilidades en
materia de gasto público. Las posibilidades las
tendremos que buscar mucho más en la recomposición
del gasto que en el aumento del mismo.
Recomposición que por otra parte no brinda muchas
posibilidades en un país de gran rigidez en la
materia, porque hay una proporción muy elevada de
salarios y pasividades en el gasto público que hace
que éste tenga muy poca elasticidad, que sea
fundamentalmente procíclico y no anticíclico como
debería ser.
Por eso quiero señalarles que en la primera fase
el cuidado fiscal deberá tener un protagonismo
esencial -me estoy refiriendo por supuesto al
cuidado del resultado fiscal- y una segunda donde ya
vamos a poder ir avanzando en el apoyo a actividades
fundamentales que en este país han estado muy
postergadas, como la salud, la educación, el
progreso científico y tecnológico, clave
fundamental en un país como el nuestro que se
propone una estrategia de crecimiento en base a
altos niveles de calidad y una especialización
productiva en base a altos niveles de calidad.
Descentralización de la inversión productiva
Decíamos que teníamos un país muy equilibrado
regionalmente desde el punto de vista de su
homogeneidad, aunque fuertemente concentrado desde
importantes perspectivas en Montevideo respecto del
interior. Quisiéramos ir progresando hacia un
equilibrio regional mayor, sabiendo que ese
equilibrio regional mayor tiene que estar
fundamentalmente basado en una descentralización de
la inversión productiva en el país. Habida cuenta,
por supuesto, de la localización geográfica que en
el país tienen las ventajas competitivas, porque
las ventajas competitivas también tienen una
localización regional en todos los complejos
fundamentales de actividades, como la agroindustria,
como el turismo, como los servicios, como todo el
impacto indirecto que generarán algunas inversiones
fundamentales que llegarán desde el exterior en los
próximos tiempos, como Botnia en el complejo
forestal y el impacto fundamental que generará en
materia de transporte, de comunicaciones, de
servicios portuarios. Todos esos conjuntos de
actividades tienen localización regional.
Habida cuenta de cuenta de que esas ventajas
competitivas del país tienen expresión regional,
quisiéramos impulsar una mayor descentralización
de la inversión productiva, sabiendo que a su vez
es base fundamental e imprescindible de la
descentralización política. No se puede
descentralizar el poder si no hay gente, no se puede
pretender que haya gente en el país si no hay
trabajo, y habrá trabajo si hay inversión. No hay
otro camino en la vida para lograr que haya cantidad
adecuada y de buena calidad en materia de empleo.
Por eso nos proponemos utilizar una facultad
constitucional incorporada en la reforma de 1996,
que autoriza al Poder Ejecutivo a definir estímulos
especiales para todas aquellas inversiones que se
localicen en el interior del país.
"Compromiso nacional en materia de
empleo"
Finalmente, hay un aspecto estratégico referido
a los actores de la sociedad, y no quiero dejar de
referirme a este perfil de cualquier estrategia, y
en la nuestra no hay una excepción desde este punto
de vista. Me parece que éste es un gobierno de y
para todos los uruguayos, no para determinados
sectores de la sociedad. Por eso todos los actores,
todos los integrantes de esta sociedad en su nivel,
en su ámbito, en su responsabilidad tiene un papel
a cumplir. Por eso nos permitimos convocarlos a
todos.
La próxima semana y con la presencia del
presidente de la República, concretamente el jueves
(19), vamos a hacer un planteo a toda la sociedad,
una suerte de compromiso nacional en materia de
empleo, de ingresos y de responsabilidades que
actúe, que juegue el papel de gran marco orientador
para integrar en su seno precisamente la definición
del papel que cada uno de nosotros va a cumplir en
ese compromiso, de la responsabilidad que va a
afrontar. Por supuesto de las aspiraciones que va a
plantear, de los derechos que va a defender y de los
resultados que globalmente, integradamente, vamos a
obtener.
Tenemos que sumar esfuerzos al servicio del bien
común. Y estamos conscientes de que cada uno de
nosotros en el lugar donde nos toca trabajar tenemos
algo para aportar al respecto. La consigna es
incluir, no excluir, desde todo punto de vista, en
el gran rumbo y en la medida de corto plazo, en el
gran rumbo porque, como dije recién, todos tenemos
responsabilidades a afrontar y desde las cuales
aportar; en la medida de corto plazo porque por
ejemplo este gobierno que se ha propuesto y ya está
comenzando un Plan Social de Emergencia para los que
más han sufrido encuentra en ese plan de emergencia
una medida, una actitud que incluye a nuestros
compatriotas, que los va sumando al esfuerzo.
Y ya que hemos hablado y vamos a hablar bastante
durante esta mañana de estabilidad para la
inversión, tengamos en cuenta, que además de un
deber moral con los compatriotas que más han
sufrido, esta actitud, esta actividad, también es
un aporte a la estabilidad, a la confianza que tiene
que haber en el país. Cuanto más se incluye más
confianza hay, cuando se excluye se polariza y se
promueve la desigualdad, mayor inestabilidad
potencial y real existen en una sociedad que tiene
tantos desafíos importantes como la sociedad
uruguaya.
Estas son las ideas que quería compartir con
ustedes, y ahora, si me permiten un rápido resumen
final, una rápida síntesis final, vamos a ver
algunos conceptos que simplemente ilustran y
sintetizan los conceptos que he tratado de compartir
con ustedes.
En primer lugar estamos aludiendo, como es obvio,
a los objetivos mencionados, crecimiento, mejora en
el nivel y la calidad del empleo, atención a las
urgencias sociales e inclusión social en el mediano
plazo pero desde ahora, acoto.
Tenemos entonces que disponer, para alcanzar
estos objetivos, de condiciones macroeconómicas
sustentables, esto es sostenibles, sólidas,
incentivos a la inversión productiva, reglas claras
y respeto a los contratos; medidas tendientes a
reducir las vulnerabilidades de la economía
uruguaya y una estrategia global de desarrollo que,
como decíamos, suponga la presencia de políticas
de Estado, esto es políticas que están por encima
de partidos, de gobiernos y que intentan definir
rumbos claros que se mantengan a lo largo del
tiempo.
También necesitaremos como es lógico en toda
conducción económica de políticas de corto plazo,
de mediano y largo plazo, incluyendo reformas
estructurales que enseguida Mario va a abordar en
profundidad. Asegurar la sustentabilidad de las
cuentas públicas en el corto plazo es una necesidad
absolutamente fundamental y característica de la
primera fase de este período de gobierno, según
veíamos antes. Por eso, una reorientación del
gasto hacia la inversión y las políticas sociales
irá llegando como consecuencia de la inyección de
confianza inicial, porque eso nos permitirá
consolidar la credibilidad e ir tratando, en la
medida de lo posible -será lento el proceso-, de
implementar políticas fiscales anticíclicas, en un
país cuyo gasto es esencialmente procíclico.
La dificultad de la dolarización
Tenemos un compromiso muy importante con la
estabilidad de precios, lo cual a su vez se asocia
con la política cambiaria de flotación que el
país tiene en vigencia actualmente, progresando
hacia un régimen de metas de inflación. Tendremos
oportunidad en la exposición de Walter de
introducirnos en este tema con profundidad, les
quiero simplemente adelantar que la principal
dificultad para progresar hacia un régimen de metas
de inflación es tener una economía altamente
dolarizada, como la nuestra. Tener una economía
altamente dolarizada, entre otras cosas, supone
estar muy pendientes de las pizarras todos los
días, mirar las pizarras todos los días, seguir
ahorrando en moneda extranjera, aspecto que tiene
una fuerte raigambre cultural en este país, y a lo
cual también nos podremos referir. Sólo quiero
decirles que si seguimos mirando las pizarras todos
los días va a ser muy difícil desdolarizar la
economía uruguaya, muy difícil. Hay que empezar a
desdolarizar acá también. Entonces vamos a
analizar con mucho detalle estos aspectos que
conforman una herramienta fundamental de la
política económica.
Desde el punto de vista también del corto plazo
tenemos que asegurar la consistencia macroeconómica
del programa -ésta va a ser la exposición de
Fernando- con una prioridad en la creación de más
y mejor empleo -subrayo siempre: más y mejor
empleo-, recuperando paulatinamente el salario real.
Como ya lo hemos anunciado, estamos trabajando con
una meta de entre 2 y 4 por ciento para el período
comprendido como promedio, no punta a punta, del
semestre enero-junio 2006 respecto del semestre
enero-junio 2005. Hemos ya dispuesto un aumento del
salario mínimo nacional a 2.500 pesos a partir del
próximo 1 de junio de 2005. Subrayo: ésta es una
definición nacional que abre las puertas a
negociaciones en los diferentes grupos que están
desarrollando las actividades en los consejos de
salarios.
También desde el punto de vista del corto plazo
estamos proponiendo, seguramente la próxima semana
con nuestra presencia en la comisión parlamentaria,
medidas para encarar una superación de los
problemas aún subsistentes de endeudamiento
interno, siempre sobre la base del tratamiento caso
por caso, diferenciando entre buenos y malos
deudores, acelerando acciones judiciales sobre
deudores morosos crónicos -les adelanto que estamos
elaborando un proyecto de ley que nos permita
publicar la lista de deudores morosos crónicos en
este país porque todos los uruguayos nos tenemos
que enterar de quiénes son los que no pagan sus
deudas y generan los problemas de falta de confianza
en el sistema financiero- y al mismo tiempo darles
facilidades por tres vías a quienes tienen voluntad
de pago y demuestran ser buenos pagadores. Las tres
vías son: quitas importantes, rebajas de interés y
nuevos plazos para encarar el pago de las
obligaciones.
Entre los cambios estructurales que van a ver
enseguida en la exposición de Mario, se cuenta la
inyección de mayor solvencia técnica y profesional
en el sector público, estatutos objetivos para
funcionarios, descentralización de la gestión,
mayor transparencia en las compras del Estado y
mayor control social de la gestión pública. La ley
de presupuesto es el principal instrumento para
mejorar la eficiencia, focalizar el gasto e
introducir incentivos adecuados en la
administración pública. Con esos criterios
seguramente en la exposición de Carlos ustedes
podrán profundizar.
Entre los cambios estructurales, los que
promoveremos en el sistema financiero, mercado de
capitales y desdolarización, se cuentan la reforma
de la banca estatal, la promoción de la unidad
indexada entre las herramientas para inyectar
confianza y desdolarizar, el fortalecimiento de la
red de seguridad del sistema financiero -elemento
importante si los hay para recuperar confianza-, el
seguro de depósitos que ya hemos instaurado en las
primeras semanas de gobierno, que estaba en nuestro
programa pero que precisamente a partir de la
situación que debimos superar en la Cooperativa
Nacional de Ahorro y Crédito aceleramos en su
puesta en práctica, y los estímulos a nuevos
productos financieros, fideicomiso, certificados de
depósitos, warrants, leasing operativo de inmuebles
rurales son algunos ejemplos de nuevos productos
financieros.
Desde el punto de vista de la inserción
internacional el proyecto Mercosur es prioritario,
el país hizo en las últimas horas avances
importantes desde este punto de vista, tuvimos una
magnífica reunión cumbre con todos los países
árabes hace un par de días en Brasilia, estuvimos
allí presentes con el presidente de la República y
con el canciller, se abre una enorme cantidad de
posibilidades potenciales de mejorar nuestras
relaciones con los países provenientes de la
región árabe, desde el punto de vista de la
inversión, de la promoción del comercio y por
supuesto de una mayor equidad en las relaciones
políticas internacionales.
Creemos que Mercosur debe ser una región
abierta, mucho más plataforma de lanzamiento que
estación terminal -lo hemos señalado siempre-, que
le permita a Uruguay mejorar su inserción más
allá de la región. Hoy es una realidad, la mayor
parte del comercio de Uruguay está desarrollándose
fuera de la región del Mercosur y eso no se puede
desconocer. Y hay que reconocer que tenemos al mismo
tiempo serios problemas en el Mercosur, precisamente
en el día de ayer, en una visita de Estado que
hicimos a Paraguay junto con el presidente de la
República, estuvimos compartiendo con el presidente
y las autoridades de dicho país la necesidad de
acumular fuerzas para mejorar los problemas que
tiene hoy Mercosur. Y naturalmente Uruguay tendrá,
por lo dicho antes, que mejorar permanentemente su
inserción extrarregional. Por eso enfatizamos:
región abierta, plataforma de lanzamiento, no
estación terminal.
En materia de ciencia y tecnología, aspectos
cruciales para un país que debe especializarse a
altos niveles de calidad, Uruguay tendrá, apenas se
pueda, que promover el progreso científico y
tecnológico, revirtiendo la histórica situación
de postergación presupuestal que afecta a estas
actividades. Por eso cuando yo hoy usaba la imagen
de levantar vuelo lentamente y apenas se pueda,
estaba pensando especialmente en mayores
asignaciones presupuestales para estas actividades
que constituyen una piedra angular del desarrollo
del país en el futuro.
Es todo. Aquí termina mi presentación. Ahora le
corresponde a Mario encarar el tema reformas
estructurales. Muchas gracias.